Siempre me equivoco de camino.
Siempre.
Me pierdo, doy mil vueltas, me desespero, me enfado conmigo misma y con todos…
Siempre me equivoco de camino. Pero, en contra de todo pronóstico, suelo llegar a dónde debo.
Así que, aunque me veáis yendo en dirección contraria, no os preocupéis por mí. Con el tiempo, mis pasos se enderezarán.
Con el tiempo, incluso es posible que deje de llover.
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